Sepultan restos de madre y tres hijos, ni el perrito se le salvó [Video]

Entre escenas desgarradoras y clamando justicia fueron sepultados este viernes en el cementerio Cristo Redentor, los restos de la madre y sus tres hijos que fueron encontrados asesinados en el kilómetro ocho de la carretera Sánchez.

La impotencia y el dolor eran evidente.

Entre lágrimas, familiares y amigos de Reyna Isabel Encarnación Morales y sus hijos Daniela, Rahamin y Ángela no podían creer que los llevarían a su última morada.

Al llegar al camposanto reinaba la desolación entre los presentes, que a una sola voz exigen justicia.

Los cuerpos de la mujer y los tres menores fueron encontrados pasado el mediodía de este jueves en el kilómetro ocho de la carretera Sánchez, los vecinos se percataron de la muerte por el hedor de los cuerpos en estado de descomposición.

Por el hecho se encuentra detenido Alexander Portalatín Mendoza, de 32 años, alias la greña, Pareja y padrastro de las víctimas a quien se le atribuye el horrendo crimen.

NI EL PERRITO CHIHUAHUA QUE TENÍAN LOS NIÑOS DE MASCOTA” ESCAPÓ DE LA IRA DE “EL METÁLICO”

Mató gallina y tomó su sangre
Expresó que aunque en una ocasión Portorreal Mendoza (El Metálico), tomó la gallina de un vecino, la degolló y se bebió la sangre caliente que derramaba el ave directamente de la herida, nunca pensó que tuviera las agallas de matar a una madre y sus tres hijos menores de edad de una manera tan brutal.

De hecho otros vecinos contaron que todos los días Portorreal Mendoza,  quien era apodado como “el Metálico, Chamán Chakra o la Greña, transportaba a los niños de Reyna Isabel a la escuela San José, ubicada en el kilómetro siete y medio de la carretera Sánchez.

A su llegada se enfadó
Vecinos del lugar creen que lo que desató la ira de Víctor Alexander Portorreal Mendoza en contra de la familia que lo mimaba y lo consentía, fue un culto que hizo un vecino evangélico en la proximidad.

“En medio del culto, cuando el asesino entraba a la vecindad, el pastor predicando empezó como a tirar puya y decía “aquí me huele a metálico, “me huele a santería”, “me huele a altares”, “es más, me huele a sangre, me huele a muerte”, contaron.

El hedor aún invade los rincones del pequeño apartamento que habitó por 17 días.

Las moscas han sido atraídas por la fetidez del lugar, por lo cual las familias piden a las autoridades que desinfecten la casa lo más pronto posible.

Dijeron que el bajo a cadáver se ha metido por sus patios y temen que esto pueda degenerar en problemas a la salud, por causa de la moscas que vuelan por todas partes.